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martes, 17 de febrero de 2026

Para el tiempo que me queda en el convento me ... dentro.

Si las fotos son absurdas, no lo es menos la propuesta llevada al parlamento.





    He intentado no “contaminar” este escrito con opiniones ajenas, asique cada vez que tanto en la radio y la televisión hacían mención a la cuestión o quitaba el sonido o apagaba el receptor directamente, he llegado incluso a no dar pie a ninguna conversación con conocidos y amigos que pudieran sacar a colación el tema, cuando una noticia en el periódico aludía al caso pasaba página, porque no quería que nada ni nadie me influenciará a la hora de opinar. Voy a dar un rodeo más, -que raro en mi-. Esta mañana mientras daba mi paseo matutino, no hacía más que darle vueltas a la proposición e incluso me he planteado hacer un pequeño guion, como siempre me aconseja mi amigo el escritor. Pero no, no voy a tirar de guion, ni organizar esta entrada para que se entienda, voy a plasmar en papel tal como me han ido viniendo a la cabeza las ideas y por orden consecutivo, porque hacerlo de otro modo sería como perder parte de mi “esencia” y a estas alturas de la película no estoy por la labor de renunciar a más cosas, así pues, voy al lio.

 Lo primero: ¡Pero esta gente como tiene los santos huevos! de plantear esto en el parlamento, a ¿qué porcentaje de la población puede afectar? por un momento he tenido la tentación de ir a gooel y buscar el dato, pero no, no lo voy hacer, porque sería entrar al trapo y dar pie para que sigan con sus maniobras de despistaje, ¿ de verdad?  ,¿ es que no hay cuestiones más importantes y que afecten a una mayoría mas amplia de la población?  Ahora tocaría enumerar:  que  como se nos trata y maltrata a los mayores, como se manipula a los niños y adolescentes en la redes sociales, como el deterioro en la educación esta creando una juventud sin espíritu crítico  etc.etc.. pero no, no voy a nombrar estas cuestiones.

Hoy voy hablar de  como tienen los santos huevos de decirnos a las mujeres como tenemos que vestirnos, y por cierto a ver si se aclaran de una puñetera vez,  me explico: Yo todos los días le doy gracias a Dios de que me haya hecho agnóstica, pero conozco bien la doctrina católica pues la he mamado desde la cuna, y a día de hoy para entrar en la iglesia las mujeres debemos cubrirnos como mínimo los hombros, el velo ya hace muchos años que dejó de ser obligatorio, pero en mi pueblo( Alcalá de Henares) me tropiezo con monjas, con muchas monjas,  que van cubiertas de los pies a la cabeza y si bien es cierto que me “chirria” un poco, me giro y miro para otro lado, lo mismo que hago cuando le veo” la hucha” a un jovencito( o no tanto) que camina delante de mí, en el caso de las monjas pienso: va a coger el sarampión, en el caso de los jovencitos y no tan jovencitos pienso: va a coger una pulmonía, pero en ambos casos pienso: allá ellos que hagan lo que les de la gana.

Y para concluir,  no sé si empezar a dar mis paseos con las tetas al aire, o ponerme un hábito,

Total para el tiempo que me queda en el convento me … dentro.

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