Hace unos días fui a la estación central de Alcalá de
Henares, a que me imprimieran un billete de larga distancia que previamente
había adquirido por internet. Hasta aquí todo normal, no voy a entrar que la
ventanilla de larga distancia solo funciona en días laborables y por la mañana,
pues a lo mejor es por las obras que comenzaron en junio de 2023 y está
previsto que se termine en el 2027 por lo que la estación esta “patas arriba”. No
voy a entrar en criticar las obras de la estación, ya que no soy técnico y es
bastante probable que además de bonita sea funcional y cómoda para los
usuarios, para cerrar el tema de la obra de la estación, adjunto una foto de la
pasarela, que por la parte inferior le han dado una mano de pintura y a quedado
muy chula, pero no sé si la parte de arriba será suficiente con una mano de
pintura, para que sea “ segura”.
De lo que quiero hablar hoy es de la intimidad, de la discreción, de la
protección de datos etc, etc.
Decía que llegué a la estación a la nueve cuarenta y cinco minutos, ya
había una señora a la que estaban atendiendo en ventanilla, y detrás un grupo
de cinco mujeres. Entre este grupo de féminas, creí reconocer a la hermana
de una amiga, pero como ella no me reconoció a mí, pues no la saludé, lo que si
hice fue pegar la oreja, intentar enterarme de todo, para luego vacilar a mi
amiga. La compra de billetes se
alargaba, primero ver los horarios, luego el tipo de descuentos, que si grupo,
que si tarjeta dorada, que si pitos que si flautas, asique empecé a guasapear
con mi amiga.
-
Tengo
a tu hermana delante de mi y se va de viaje a xxxx con unas amigas. Se va a
xxxx
El día x a las x horas y vuelve el día x a las x horas.
-
¿Estas
en una agencia de viajes?
-
No
estoy en la estación.
-
Se
lo voy a decir a mi hermana.
-
No
le digas nada que no me he identificado, cuando acaben de comprar los billetes,
le mandas la información y que se vuelva loca intentando averiguar cómo te has
enterado.
Para no alargar mas esto, me entere del nombre de todas las viajeras, del
DNI, si tenían tarjeta dorada, ect, etc. A mi amiga le mande un audio a las
diez y veinte minutos, diciéndole que se habían borrado todos los datos del
ordenador de renfe, y tenían que empezar de nuevo. Afortunadamente se apiadaron
de mi y dejaron que me “colara” e imprimieran mis billetes. Salí de la estación
a las diez y media con una sonrisa, pero renegando de la poca intimidad y
discreción de la que gozamos los ciudadanos.
Ahora viene lo gordo.
Fui a la farmacia con mi tarjeta sanitaria, a recoger la medicación
prescrita por mi doctora. La verdad es que me alucina que metan la tarjeta y automáticamente
salga la medicación que me tienen que dispensar, hasta el jueves pasado siempre
había sido así. Pero parece que los protocolos han cambiado y este jueves la
manceba de botica, a voz en grito me pregunto: colesterol e hipertensión, menos
mal que solo había otra persona en la farmacia y que ya he acabado el tratamiento para la ITS/ETS y
desde que me operaron de hemorroides no necesito Hemoal, pero la verdad es que
me sentí un pelín incomoda.




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