Ayer fui a Madrid. Iba al concierto de piano de Fran Hita en la Ronda de Segovia a las 20.30 de la tarde, por cierto, bello concierto.
Sali de casa con muchísimo tiempo de antelación (a las 17.35 exactamente)
por dos razones, la primera por los posibles retrasos en el transporte público,
y la segunda y quizás más motivadora, bajar caminando por la calle Toledo y
pasear como una reina por el Paseo Imperial donde radica la casa de mi
familia materna, y a la que hace más de
treinta años que no visito.
Algunos datos: “San Google Map” calculaba el trayecto total en 1 hora y 24
minutos, y además me indicaba que a las 17.45 pasaría el primer autobús (de la
empresa Alsa) a esa hora llegue a la parada y el luminoso indicaba que el
autobús dirección a la Avenida de América pasaría en tres minutos, me frote las
manos pensando: como todo transcurra así de bien hasta me da tiempo a subir y darle
un abrazo a mi primo. A los cuatro minutos la indicación de la llegada del
autobús, desapareció del panel y apareció otra diciendo que llegaría en 15
minutos ( ya eran las 18 h.) , a las 18,15 apareció el autobús y el conductor sin abrir
las puertas me indico mediante gestos que no me aproximara que no iba a parar ( iba
rebosante de pasajeros). Por fin a las 18,30 llego el autobús.
Un inciso o rodeo como queráis verlo, de estos que me gustan a mi: me llamo
muchísimo la atención, que a pesar de la aglomeración de gente que había en la
parada y los tres cuartos de hora, de reloj) que estuvimos esperando que
llegara el autobús, la gente estaba como muy tranquila, todos con la cabeza
gacha pendientes de sus móviles * como si fuera lo habitual y normalizando
algo que debiera ser excepcional.
A las 18.30 ,como he dicho más arriba, subí al autobús y le pregunte al conductor si tenía
y me podía facilitar una hoja de reclamaciones, respuesta del conductor: Si,
pero si te la doy tengo que parar el autobús hasta que la rellenes, hazla por
internet. Yo que no solo no soy nada valiente y si bastante cobarde, no tuve ni
que mirar a la multitud para saber que si se paraba el autobús por mi culpa, la que me iba a caer era buena. Yo exclame en
un tono bien alto: ¡Si la tercera edad estamos preparados como para poner
reclamaciones por Internet!
Voy terminando, pero no del todo. Al concierto llegué con un poco de
antelación y con la sensación de ser una súbdita y no una reina, ya que no pude
pasearme por el Paseo Imperial.
Ahora sí, viene el final. Hoy temprano -17/04/2026- entré en la página del
consorcio de transportes de la Comunidad de Madrid , para ver si era capaz de poner la queja por internet. Lo
primero que me salió fue: HOY ES EL DIA INTERNACIONAL DEL TRANSPORTE
PUBLICO. Solté una carcajada y apagué el ordenador. No te gusta la ironía, pues
toma ironía.
*Hice fotos a la enorme fila, pero como no sé borrar las caras, me he abstenido de poner fotos aquí.